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Mostrando entradas de 2011

Nocheras nocheviejas

La de 1975. Agarré una cogorza impresionante en casa de un compañero de facultad, quien organizaba la fiesta por todo lo alto. Con la euforia del cava y las copichuelas, me dio por invitar a todo el mundo, al día siguiente, Año Nuevo, a presenciar el “tradicional” concurso de saltos de trampolín sobre nieve; en la TV de mis padres... ¡Y en color! Apenas dormí dos horas. Sobre las diez de la mañana, la modorra pastosa y asesina de resaca fue zarandeada por mi madre: “Hay unos sujetos con mala pinta que apestan a vino y preguntan por ti”. Diez o doce melenudos que habían seguido la fiesta, acababan de presentarse en casa. A la mitad de aquella tropa no la conocía de nada. Mi padre, en batín de franela y zapatillas de paño, los atendió muy cortés. Mientras los esquiadores saltaban en Austria y nosotros los veíamos desde Granada (y en color), papá y mamá me miraban con cara de “Ya hablaremos”.
La de 1979. Sobrio del todo, viajé a Madrid el día anterior, con la RENFE. En la capital del relo…

Se va y no vuelve

¿A casa por navidad? Te vas tú a enterá...

Lo dijo Su Majestad el Rey, en el discurso de navidad leído ante las cámaras de TV el pasado 24 de diciembre: “Todos los españoles son iguales ante la ley”.
Por ese motivo, y no por otro, Miguel Francisco Montes Neiro, el preso más antiguo de España, indultado por el consejo de ministros el 16 de diciembre, ha celebrado estas fiestas entre rejas.
Esbozar cualquier argumentación sobre agravios comparativos, la pretendida igualdad de los españoles ante los tribunales de justicia y los jueces encargados de administrarla (y ante los gobiernos que otorgan los indultos, para qué nos vamos a engañar), sería a estas alturas un empeño ocioso. Inútil por demás. Quien no sepa del caso es porque no le interesa, y nunca se va a enterar. No merece la pena explicarlo más veces.
Lo último sin embargo: el juzgado de guardia de Granada desestimó el mismo sábado 24 una petición de habeas corpus, presentada por la familia de Neiro, en la que se solicitaba la comparecencia del cautivo y su puesta en libertad…

Fría navidad

Ya está aquí, y todo el mundo se entera de un modo u otro; y la vive (con satisfacción o a su pesar), porque las fechas son literalmente insoslayables. Si alguien decidiera pasar unas navidades completamente al margen del escenario, sin contaminación ambiental, tendría que esconderse en casa, no ver TV ni poner la radio ni conectarse a internet, no responder al teléfono y no abrir la puerta. La navidad es lo que tiene, esa virtud líquida de penetrar por todos los resquicios de lo cotidiano hasta que nos agota, igual que un niño se harta de polvorones o los mayores de sidra El Gaitero y anís Del Mono. Nos atiborra pero nos gusta hasta el empacho.
A mí, de la navidad, lo que más me llama la atención es el frío que hace. Muchísimo. Hemos pasado unos días en Valencia y hacía un frío de congelarse el Pardalot del mercado. De regreso, en Sevilla cae una pelona de las de llevar gorro de la lana en casa. Leen bien, en Sevilla. En el milenario pueblo donde habito, con sus casitas de ladrillo y …

Miguel Montes Neiro

Ingresó en prisión en 1976, a los 26 años de edad, por haber desertado del ejército; ya saben, aquel ejército que era el mismo de Franco, fallecido once meses antes.
Tiene ahora 61 años y continúa en la cárcel.
Nunca cometió delitos "de sangre".
Para cualquier demócrata de nuestro tiempo (sobre todo los demócratas que repiten cuarenta o cincuenta veces al días las palabras "franquismo" y "memoria"), el caso de Miguel Montes Neiro debería haber representado justo lo que es: una obscena injusticia, paradigma del funcionamiento desquiciado, arbitrario y cruel de la administración cuando las leyes (y quienes las ejecutan), se aplican ciegamente, ferozmente, contra individuos indefensos.
Pero no. Ningún demócrata antifranquista se ha acordado de que este hombre lleva 35 años en la cárcel, y que fue puesto entre rejas, por primera vez, como castigo a su huida del ejército franquista. Se ha pudrido entre los muros de su celda con los gobiernos sucesivos de Adolfo Su…

Los almajos

El Majadal es un poblado de colonización, construido y organizado tras la guerra civil española, donde algunos trabajan y el cura párroco del lugar tiene organizada una casi perpetua timba de invierno en la cantina-colmado del pueblucho. Estos detalles no tendrían mucha relevancia a la hora de hablar de una poderosa historia, magistralmente narrada, si no fuese porque la misma historia podría iniciarse de la siguiente manera: “Si una noche de invierno, un cura... juega a las cartas en la taberna de una aldea perdida donde todos sus habitantes comen lentejas casi todos los días, y las lentejas son el plato santificado por antonomasia...”.

Eso quiere decir que algo serio va a suceder.

Las lentejas, por ejemplo.

El sabio griego descubrió que si se alimentaba a un hombre exclusivamente con lentejas, el individuo no moría. Era probable que acabase de lentejas hasta las uñas de los pies, pero no moría. De cuya consecuencia, el sabio griego estableció que en la lenteja se condensaban todos…

Crash

Cuando vi esta película en 2005 me pareció una secuela de Vidas cruzadas, reinvención manierista y un poco oportunista de la sobresaliente película de Robert Altman, basada en relatos de Raymond Carver. Y poco más.
Como poco más era (eso me parecía), y los perfiles bajos suelen triunfar en la industria del cine y en todos los mercados culturales, Crash se llevó aquel año tres premios Óscar: mejor película, mejor montaje (sólo faltaba) y mejor guión original. Lo de original lo ponemos en aviesa cursiva.
Ayer volví a verla, en la plataforma digital de TV que una señorita con acento argentino me vendió hace un par de años. La película, revisitada seis años después, me apabulló con la verdad de la impostura. No era un pastiche policial/costumbrista concebido a modo de palimpsesto sobre Vidas cruzadas. He ahí mi error. Era más y mucho más.
Dicen que las buenas películas nunca pierden con el tiempo, se muestran siempre tan actuales, vivas, magistrales. Lo que viene siendo un clásico: aquello q…

Lo mejor de uno mismo

Hay personas que te hacen sentir bien por el mismo motivo que a veces te hacen sentir mal. Poseen el don (quizás se lo hayamos otorgado, depositando en ellas un anhelo que sabemos imposible de cumplir por nuestros solos medios), de hacer aflorar siempre lo mejor que llevamos dentro. Lo que sucede a menudo es que ese "lo mejor que llevamos dentro" nos enfrenta, de manera irrenunciable, con la obligación de analizar nuestra propia responsabilidad sobre cuanto nos sucede en la vida; lo cual, también a menudo, no es cómodo ni sencillo. Incluso puede que no sea agradable. Pero es lo mejor, para nosotros y para los demás.
Desconfío de la gente que siempre quiere hacerte sentir bien, bajo cualquier circunstancia. Elogian con o sin motivo, halagan, te hacen fiestas y carantoñas las merezcas o no. En suma, ante su mirada benevolente eres un irresponsable al que, más o menos, se tiene entretenido, contento, para que no dé demasiado la tabarra.
Por el contrario, hay gente (en mi existenc…

En misa y repicando

Me alucinan y, la verdad, me enojan un poco estos caraduras. Llevan toda la vida... Bueno, lo escribo en términos hablísiticos: Llevan toooooda la vida amparándose en la Constitución para mantener sus chiringuitos, y ahora nos salen con que, roto el invento, jodida su adhesión al fabricante.
Hace muchos (entendámonos: muuuuuuchos años), se les dijo hasta la saciedad que una Constitución monárquica que consagraba la "economía de mercado", tarde o temprano nos llevaría adonde estamos. Pero ellos, claro: como quien oye llover. Necesitaban un "marco constitucional" de convivencia, desde el cual combatirían denodadamente por acabar con la injusticia social, los privilegios de las minorías, etc.
Y hasta aquí hemos llegado.
Que pidan perdón a todos los españoles por haber cocinado, negociado, aprovechado, comido y bebido opíparamente de este orden constitucional, y después ya se pueden poner todo lo dignos o indignados que quieran.
La gente que está en todas las bodas y nunca…

Entretenidos e infelices

La gente quiere estar entretenida, eso es de Perogrullo. Lo que no tengo muy claro, ni lo he tenido nunca (y sospecho que jamás saldré de mi ignorancia), es de qué hay que entretenerse. Por qué.

Si uno queda a solas con sus pensamientos, en silencio, mirando por la ventana, o hacia una pared donde cuelga un calendario, o nada (la famosa pared vacía de las películas lituanas), entonces se supone que no estamos entretenidos. Nos aburrimos. Y lo que es peor: se puede llegar a pensar demasiado y es posible que se cuelen ideas raras en la cabeza.

Si voy por la calle y veo a un señor asomado al balcón, fumando un cigarrillo y con la vista en ninguna parte, acaso conjeture con que el individuo puede estar planificando su suicidio. Porque la gente que no se entretiene, acaba tarde o temprano por sumirse en morbosas consideraciones sobre la muerte. La suya o la de otros, a ver si el menda va a ser uno de esos que la lían parda desde una azotea, con un semiautomático... Ni pensarlo quiero.
Estar…

Tierra de bárbaros

Argentino, afincado en España desde hace bastantes años, Norberto Luis Romero es un autor con suficiente experiencia y demostrada trayectoria literaria. La suficiente (sobrada), como para abordar esta novela desde unas premisas “clásicas” dentro de lo que se ha venido considerando propio de la narrativa iberoamericana en las últimas décadas: el realismo mágico. Podemos poner los matices que queramos a esta catalogación (quizás demasiado sencilla, o simplista); pero, a poco que guardemos objetividad al respecto, será imposible buscar un acomodo de referencia más preciso para esta singular y desde luego sobresaliente novela. Por otra parte, Norberto Luis Romero, escritor de honda formación y conocimiento, tiene la virtud, acaso insólita, de instalarse en este ámbito de lo real maravilloso con plena potestad y, al mismo tiempo, aparecer refractario, opuesto a los clichés comerciales, el referente espurio de “aguas para chocolates”, “casas de los espíritus” y demás productos mercadotécnic…

Una razón de peso para no leerme

Me la dio, hace algunos años, un entrañable amigo, librero por más señas.
-Verás -dijo confianzudo, tan campechano -. Tengo en la mesita de noche una novela tuya desde hace dos años, y voy por la página cuarenta. No creas... mi costumbre es leer cada noche un par de horas antes de dormir, salvo que me haya emborrachado, claro. Y como tengo la desgracia de emborracharme todas las noches, pues eso... Que voy por la página cuarenta.

Hay lógicas que son inapelables. Aplastantes. Demasiado reveladoras.

Telediarios

Hace ya mucho que los dueños de los periódicos decidieron que a los lectores de prensa no les gusta leer la prensa. Convirtieron los tabloides en soso carrusel de titulares, con desarrollo  de las noticias adaptado para niños de primaria; el resto del papel se remozó en pasquines publicitarios llenos de ofertas, promociones, vajillas y otros regalos entre los que se echa a faltar la muñeca chochona de las tómbolas. Cuando entone su último adiós, arrasada por los medios que sí hacen periodismo en Internet, la prensa en formato papel se despedirá con un sabor amargo a indignidad. Es su destino y bien que me pesa.


Las mentes pensante que dirigen la industria de la información también han decidido que ya no nos gusta ver el telediario, a la hora de los garbanzos. Los informativos, sean de la cadena que sean, se han especializado en cuatro bloques básicos, que son como el Fierabrás del éxito medido en audiencia:


-Noticias y actualidad de carácter general: 5 minutos y gracias.


-Sucesos, curios…

Derecho a la minoría de edad

Última tendencia en pediatría, en la sanidad pública: medición antropométrica y radiografías óseas a las niñas, entre 8 y 10 años, para determinar con fiable aproximación cuándo comenzarán a menstruar. Si se prevé un inicio temprano, se administran hormonas a fin de retrasar el desarrollo natural de la paciente. La autoridad médica, con su ministra a la cabeza (supongo), debe de haber despejado la incógnita de la ecuación: si las menores de edad pueden abortar sin conocimiento ni mucho menos consentimiento de sus padres, lo suyo es posponer razonablemente su capacidad de concebir. Ingeniería médica al servicio de las leyes del Estado.

Es lo último, no lo más deprimente (a menudo sórdido), de la obsesión habida en estos últimos años por legislar y controlar sobre todos los aspectos de la vida privada, incluida la vida privada de los niños. Estamos cansados de oír y presenciar siempre el mismo debate sobre menores y su responsabilidad legal, derechos, mayoría de edad, consentimiento en …

Recortes en educación

Entraba el profesor, al que dábamos tratamiento de D./Dª, nos poníamos en pie, él se dirigía a su pupitre e indicaba que nos sentásemos.

Pasaba lista y empezaba la clase.

Leer y escribir, lo básico. Asignaturas de lectura y caligrafía, para leer y escribir bien (la caligrafía con plumilla, tinta, palillero y papel secante), sobre cuadernos milimetrados. Una falta de ortografía equivalía a un suspenso.

Leer y escribir, ya me acuerdo, sí; y declamación (apréndete La canción del pirata y rema); matemáticas (las reglas de tres no se me daban mal), lengua española, redacción (descriptivas y narrativas, faltaría más), historia sagrada, geografía, ciencias naturales...

La geografía era asignatura de temerle: los ríos más importantes de España (veintiséis), con sus afluentes por la derecha y por la izquierda; todas las provincias con sus poblaciones más importantes (Santander, Potes, Laredo, Torrelavega, Ramales, Reinosa, Villacarriedo, San Vicente, Castro Urdiales, Santoña, Comillas y Liébana)…

Luces de otoño

La Vía de la Plata se está convirtiendo en un escenario familiar. 700 kilómetros, siete horas de viaje hasta León. Y ya.

Ha amanecido hoy la ciudad bajo el capote de noviembre, nublos que no son por aquí muy frecuentes y que convierten a León en escenario un poco más irreal (aún más). La luz de acero, filosa, no encuadra bien en estos lugares, por lo general radiantes. Y muy fríos. Tan fríos que precisamente por ser hoy jornada de nubes y vahos gélidos, "no ha hecho demasiado frío". Eso afirman los lugareños. A un servidor, casi siempre recién llegado del valle del Guadalquivir, esa relatividad del frío y las nubes de plomo cargadas de helor le parece una pequeña crueldad. Hace un frío de caerse los pájaros de los árboles.

En la catedral, Sonia quería repasar algunas vidrieras del trascoro. Al final, lo más llamativo de todo: la vidriera cegada en la capilla de la Natividad de María. Como siempre, lo que no se ve, lo que se ha esfumado ante nuestros ojos, posee más misterio y …

Equívocos

Me reconozco un poco insistente en estos temas, pero en fin: hay elecciones generales en cuatro días, y no unas elecciones de trámite precisamente. Es mucho lo que mucha gente se juega. Todos nos la jugamos, creo.

Prometo no insistir hasta pasado el 20-N. Pero es que este vídeo de Gabilondo no tiene desperdicio. ¿Cómo se pueden mezclar tanto y confundir tanto los conceptos? ¿Nadie le ha explicado a este hombre la diferencia entre democracia, libertades políticas y soberanía nacional? ¿Desde cuándo se puede perder algo que, en rigor, nunca se ha tenido?

En todo caso, un recordatorio para el popular periodista. Como decía Bukowski, "La diferencia entre una dictadura y una democracia es que en una dictadura se sabe quién manda, y en una democracia se sabe quién no manda".

Equívocos, sí. Verdades incómodas, no lo niego. Pero la verdad es la verdad, la diga Bukowski o el camarero de Bukowski.


Tumbas y banderas

Algunos amigos (y amigas), me lo recordaron ayer.
El artículo está publicado en IDEAL de Granada, el 18 de septiembre de 2008.
Uno se queda estupefacto, bastante incrédulo y un poco desalentado al comprobar que los años no han cambiado nada las cosas. Ni a uno mismo...

Decía así:

FEDERICO García Lorca no está enterrado en una cuneta, tirado como un perro a la vera del camino. Ni Federico García Lorca ni quienes tuvieron la desdicha de compartir con él la fosa común cercana al barranco de Víznar. El entorno donde yacen el poeta y sus compañeros de infortunio es, desde hace muchos años, un lugar de culto a su memoria, enaltecimiento de las víctimas de la guerra civil y repudio de la intolerancia homicida. Acotado y convenientemente vallado, embellecido, cuidado en la medida y a la manera en que Granada vela por sus entornos históricos -o sea, regular tirando a mal-, cada año se congregan en el lugar cientos de personas, celebrando el evento poético-literario más importante de nuestra agenda…

Ya no hay clases

Hace unos años, no muchos, el sujeto de debate político eran las diferencias y contradicciones entre clases sociales: la burguesía, el proletariado, el campesinado, los jornaleros, la pequeña burguesía urbana... Quienes sufrían marginación, pobreza o injusticia extrema tenían también nombre de clase social: lumpemproletariado.

El materialismo histórico aplicado a sociedades concretas fue transformándose del Gran Hermano de Orwell a una parodia de El Gran Dictador de Chaplin. Se acabó el discurso sobre clases sociales y comenzó, imparable, la reivindicación fragmentada en sectores interclasistas, a quienes se les puso el nombre poco original pero muy descriptivo de colectivos: amas de casa y mujeres en general, vecinos, homosexuales en todas sus vertientes, ecologistas, consumidores (ahora llamados usuarios), antiloquesea (tabaco, toros, uso privado del automóvil...), discapacitados, afectados por el Forum Filatélico y sume usted lo que quiera, pues colectivos hay a cientos, puede que …

Desazón

El asunto está más que sabido, dicho, redicho y publicado en todos los medios. Don J.A. Durán i Lleida, ilustre representante de la derechona nacionalistas catalana, se despachó contra el sistema de cobertura al desempleo en Andalucía:

“... mientras que los payeses catalanes no pueden recoger la fruta por los bajos precios, en otros sitios de España, con lo que damos nosotros de aportación conjunta al Estado, reciben un PER para pasar una mañana o toda la jornada en el bar del pueblo".



La afrenta es notoria. En respuesta de la dignidad andaluza, las Juventudes Socialistas de este “sitio de España”, han emitido un comunicado en el que, entre otras soflamas, se indica:

“Tenemos que levantarnos una vez más para que nuestra tierra siga avanzando paso a paso como lo ha hecho estos treinta años de democracia, porque sabemos que aún sigue quedando trabajo por hacer. Tenemos que levantarnos una vez más, como andaluces y andaluzas, recordando que las manos de nuestros abuelos y abuelas, pad…

El cartero siempre llama dos veces

A las diez de la mañana ha venido el cartero (que es una cartera), y me ha entregado un sobre con las papeletas electorales. A las once estaba en la oficina de correos. Cinco minutos más tarde, un amable funcionario postal expedía el resguardo del certificado. “Bueno, ya ha votado usted”, me ha dicho con cierta solemnidad, constituyéndose en fedatario administrativo de un hecho que debe de considerar relevante. Me ha sonado su voz a ese rotundo “¡Vota!” con que los presidentes de mesa, en jornadas electorales al uso, confirman el depósito de la papeleta en la urna. Lo dicen siempre con acentos triunfales, como si el hecho y su ratificación significaran un rotundo éxito de la democracia y el afán participativo, una clara reivindicación de juiciosa ciudadanía ante la abulia, la descreencia en el sistema y el peor de todos los fantasmas: la abstención.
Por eso me gusta votar por correo, entre otras razones. No me siento partícipe obligado en ninguna “jornada histórica” para la democracia …

Zombi

No son muertos vivientes, sino vivos moribundos (iba a escribir “vivos murientes”, pero no me deja el corrector ortográfico de word, maldición). Entonces lo dicho, Zombi es una novela negra que versa sobre vivos que se están muriendo, como todo el mundo. Aunque eso sí: estos vivos, a diferencia de la mayoría, tienen una fecha de caducidad cruelmente próxima, a causa de algunas terribles enfermedades que padecen. Esa cercanía ineludible del final los convierte ante su propia mirada, también desde la perspectiva que toman del mundo y respecto a sus acciones, en perfectos muertos en vida. Ese es el meollo moral de la novela, asunto en absoluto baladí porque, que yo sepa, toda novela es una fábula de índole moral y no otra cosa (y quien dijere lo contrario, o miente o intenta engañarnos). Por tanto: ¿Qué haría usted, tú, yo, él, aquellos, si supiésemos que vamos a morir en, digamos, seis meses?

La respuesta no es automática. No existe un código de referencias conductuales que establezca re…

La resignación

Qué mal momento para unas elecciones generales. Qué buen momento para ellos. Pelmazos.

Han exprimido la última gota de su brebaje, el elexir del poder; y sólo cuando el pulso de la ciudadanía ha pasado de la ansiedad a la indiferencia, la resignación de siempre, comienzan su desfile triunfante de históricas, vetustas y más que vetustas: aburridas cabalgatas navideñas en el mes de agosto.
Ya se han insultado todo lo que debían, se han acusado unos a otros de corrupción, incompetencia culpable, desinterés... ya están la cesta podrida y los ánimos hastiados. Ya estamos hasta la coronilla de ellos.

Y es ahora cuando ponen el volumen a tope e inauguran su insufrible verbena.

Como el pesado, en plena crisis dipsómana, que a las seis de la mañana asegura que "esto no ha hecho más que empezar", y se empeña en ir a tomar "la penúltima" cuando el resto de la cofradía se cae de sueño.

Noé, de resaca en el monte Sinaí, va a impartir una conferencia sobre prevención de inundacione…

Aracné

Me gustan las memorias escritas por poetas. Regalan una prosa exquisita, elegantemente pulida y esmerada en la exactitud. La prosa de los poetas (no me refiero a la “prosa poética”, esa es otra asignatura bastante más espesa), posee por lo general la sutileza del poema y la artesana delicadeza de la literatura que se construye con obsesión por la pulcritud; todo lo cual es muy de agradecer en estos tiempos en los que cualquier escribano, curtido en la bulliciosa rudeza de Internet, despacha novelas como quien revienta petardos en las fiestas de su pueblo.

También me gustan las memorias escritas por poetas porque suelen acudir (oficio obliga), a una encantadora, a menudo candorosa “lirización” (con mis disculpas por el palabro), de su propia experiencia personal. Si tuviésemos que creer literalmente lo que cuentan esta clase de memorias (y sobre todo: cómo lo cuentan), las vidas de los poetas serían, a nuestros ojos, una especie de arrebato continuo en la contemplación extática de lo be…

El Golem, de Jorge Luis Borges

En el siglo XVI, en el gueto de Praga, vivía el Rabino Löw, mago y maestro en el arte de la nigromancia. Para evitar la expulsión de los judíos, ordenada por el Emperador Rodolfo II, modeló la figura de arcilla del Golem e invocó al espíritu de Astaharot para que le otorgará la vida. Sin embargo, cuando los judíos consiguen quedarse en la ciudad, y el Golem salva la vida del Emperador, el rabino trata de invalidar su conjuro y quitarle la vida porque ya ha realizado su cometido. Pero cuando un sirviente, cegado de amor, se la devuelve, la figura de arcilla escapa de la influencia humana y se convierte en una amenaza.

El ¿poder? de las redes sociales

Unos delincuentes asesinan a una adolescente. La madre de uno de los implicados acude a un programa de telebasura, cobrando un buen dinero por organizar el espectáculo con los deleznables ingredientes de toda esa mugre y esas cantidades abusivas de miseria moral.
Arden las redes sociales. La presión de los internautas consigue que los patrocinadores publicitarios de ese programa se comprometan a no anunciarse más en el mismo. Una de las marcas es Campofrío.
El presentador del engendro, en su twiter, lo explica de la siguiente manera. “Una marca de embutidos ha conseguido una campaña de publicidad gratis”.
Es posible que así sea, que los internautas no tengan capacidad para influir sino para mostrar tendencias a las grandes corporaciones industriales, mediáticas, financieras o políticas, de modo que los amos del sistema ajustan el contenido de sus mensajes a lo que el público quiere escuchar de ellos. Y todos siguen haciendo su negocio y todo continua como estaba, aunque de mejor rollo.
Pe…

Conceptos elementales

Hace unos días, escuchaba en la radio al coordinador provincial de izquierda Unida en Sevilla. Según el criterio de este señor, “la crisis y las cifras del paro demuestran que el actual sistema económico es insostenible y hay que cambiarlo por otro modelo de producción”.
Los “modelos de producción” son una pintoresca novedad en la concepción marxista de la historia y las sociedades. (Presupongo que el coordinador provincial de IU debe de considerarse aproximadamente marxista, y que sus conocimientos sobre la teoría económica dimanante del materialismo histórico son, cuanto menos, elementales). Y me entra como una desazón... 
Hay modos de producción, no “modelos de producción”. El modo de producción queda determinado por la propiedad de los medios de producción: si privada, y sujeta la dicha producción a la libre competencia, capitalismo; si colectiva y centralmente planificada la economía, socialismo. (Mucho esquematizo, pero básicamente se trata de eso. Es de catecismo, de “Elementos f…

Una buena iniciativa

Los medios de comunicación se van convirtiendo poco a poco en permanente noticia sobre sí mismos. Primero el mensajero y después el mensaje. Del "¿Qué ha dicho quién?",pasamos vertiginosamente a "¿Quién ha dicho qué?" Ya no vale con afirmar:"Ayer un tren descarriló en Ponferrada y hubo siete heridos". Es necesario precisar esa información: "El País dice que ayer un tren descarriló en Ponferrada, y que hubo siete heridos".Corolario: Ya nos enteraremos de si ha habido muertos y de si el culpable es el ministerio de fomento, leyendo El Mundo. Bueno, excusatio aparte: no tengo ni idea de quién es esta gente, por dónde respiran ni si son del bando de los heridos, los obituados o los medio lesionados. Pero la suya es una buena iniciativa. Y por eso mismo quiero apoyarla.
A través de éste enlace.
Y si a usted le parece bien y está de acuerdo, le animo a seguir clicando, que no es tan difícil.

Ciencia y Ficción

Estamos en el futuro y algo va mal. Eso es la ciencia-ficción. Si imaginamos el corazón de ese mismo futuro y todo va maravillosamente, entonces es más ciencia-ficción todavía. H.G. Wells concibió un futuro donde no sucedía nada, habitado por seres apáticos, incapaces de emocionarse por la desdicha del prójimo. Ni siquiera ser depredados por horrendos habitantes del inframundo conmovía la petrificada espiritualidad de aquellos mansunos habitantes del siglo mil. Si ese es el futuro, mejor el presente hasta morir. Aunque el presente tenga mucha ciencia y muy poca ficción. Hay a quien le inspira la ciencia sin ficción, incluso defienden que el poder de la ciencia en estado puro, convenientemente divulgada, estimula la imaginación mucho más que cualquier historia de buenos y malos contada en un libro. Sólo hay una pega para esta teoría: la ciencia no puede presentarse nunca como una fábula de orden moral, y toda la belleza que encierra (a menudo sobrecogedora), deviene de la certidumbre. L…