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Mostrando entradas de octubre, 2012

La reina de las dos lunas

Hay novelas de ambientación histórica para pasar el rato, entretenerse y, acaso, gozar la  ilusión de que se aprende con amenidad sobre épocas que nos atraen o directamente nos fascinan. (Lo de aprender es bastante relativo porque la novela, ante todo, es un género de ficción y no conviene que la historia determine la ficción, de por sí libérrima;  ni que la ficción desvirtúe lo histórico).

Hay novelas de ese estilo, decía. Y hay novelas para adentrarse en la literatura de primera línea, casi prescindibles los etiquetados ("histórica", "fantasía", "negra"). Qué difícil definir El siglo de las luces o Bomarzo como novelas históricas. Qué difícil encuadrar sin más la última novela de José Manuel García Marín en el género sin añadir de inmediato que La reina de las dos lunas es, por encima de cualquier otra consideración, una inmensa novela. Y no le hacen falta más calificativos.

Y además se puede disfrutar de la recreación histórica, aprender sin temor a que …

La izquierda reaccionaria

Mi amigo Marín Domingo Carrillo, además de su exquisita educación tiene una virtud igualmente rara: su demoledora perspicacia para señalar "agujeros de banalidad", esos puntos de equilibrio inestable (en realidad imposible), en los discursos demagógicos. Puede que su profesión de jurista lo tenga precisamente  acostumbrado a detectar los vacíos de inconsistencia y abusos de retórica en la satisfecha presunción de superioridad moral que es manía de muchos y plaga de nuestra izquierda; una suficiencia equiparable a la pereza mental, aliñada de autocomplacencia y una absoluta carencia de sentido crítico respecto a sí mismos. Los tonos que marcan su propaganda cotidiana son absurdos como la ilusión monopolista de la certeza y la autoridad para sentenciar sobre lo bueno y lo malo, así como el sectarismo y la arbitrariedad en el dictamen sobre cualquier fenómeno (para ellos surgidos en el magma farragoso de una apariencia inmutable y que, por supuesto, no tienen ninguna intención …

Lo de Javier Marías

Que un escritor rechace un premio es bastante insólito. Pero que un escritor español deje pasar el Nacional de Literatura en su especialidad de narrativa, como ha hecho Javier Marías hace unas horas, resulta un fenómeno extraterrestre por lo increíble. Un autor de narrativa que no apetece laureles literarios, mucho menos oficiales, y que desdeña además los 20.000 euritos libres de impuestos del galardón, es rara avis en el gremio. Y tan raro.

Igual que estamos acostumbrados a los políticos granjeristas, nos hemos hecho a la idea del escritor ávido de chollos, prebendas, favores y distinciones. Parece que una cosa y la otra, ser escritor y apetecer canonjías, es parte del mismo oficio. Pues no. Al menos no para Javier Marías.

En un país como el nuestro, donde los niveles de lectura continúan siendo tan bajos (y más que lo van a ser, con la moda del e-reader que acabará siendo de uso común y arrinconando definitivamente al papel), conseguir salir adelante con las ventas de una novela, o d…

¿Solidaridad interterritorial?

Los territorios no tienen derechos. Los territorios tienen ríos, fuentes, prados pequeños y grandes, carreteras, montes, árboles, cultivos, flora y fauna. Y edificios y construcciones, puertos, canales y caminos.

Los que tienen derechos son los habitantes de los territorios. Los ciudadanos.

Como a Faramio  le entra a menudo la vena ecologista, le aclaro desde ya que esos mismos ciudadanos tienen derecho a disfrutar y vivir su cotidianeidad en un ambiente sin degradar, limpio de contaminación y que no sea pasto de la especulación urbanística. Y tienen derecho a convivir con una fauna libre y salvaje, y mayormente protegida.

Precisión hecha, vamos al meollo.

Viene todo esto a cuento de la supuesta desigualdad territorial en lo que concierne al reparto de los impuestos recaudados por el Estado, el célebre déficit fiscal que alzan furiosos como estandarte de guerra los nacionalistas de todas partes y algunos no-nacionalistas aunque muy concienciados con aquello de "las raíces" de la…

Una entrevista

Es un poco larga. En fin, había y hay confianza con el editor de El Manifiesto.

Publicada el 23/10/2012






Los mismos con las mismas

La última vez que presencié el fenómeno fue en Carmona, pero tú ya sabes, en pleno valle del Guadalquivir estas actitudes caciquiles, prepotentes, un poquito chulescas de los políticos locales surgen de natural y resultan incluso pintorescas. Lo da la tierra y lo da la historia. Lo que no imaginaba es que en tierras gallegas iba a suceder tres cuartas de lo mismo: en plena jornada electoral, a las puertas del centro cívico donde están instaladas las urnas, ocupando ufanamente varias mesas de la cafetería al aire libre en la soleada mañana de domingo... Ahí los tienes, los mandamases del PP y del PSOE, con sus cartelones del partido colgando del pecho, bien visibles, casi tan llamativos como ellos se muestran aspaventosos, cordiales con todo el que pasa, exageradamente sociables, simpáticos a más no poder y, al mismo tiempo, con cara de "aquí mando yo y ojo que te he visto... o no te he visto".

Me dirijo a uno de los policías municipales que hacen guardia en el recinto y le ex…

Caída libre

Sube a la estratosfera en un avión superferónico de esos, se lanza en caída libre protegido con un equipamiento espectacular, recorre 39.068 metros en un vertiginoso descenso durante el cual ha roto la barrera del sonido, cayendo a velocidades que superaban los 1.130 Km./h. Tras diez minutos de vuelo, abre el paracaídas y se posa tranquilamente sobre el mismo planeta del que había salido, el que comúnmente llamamos Tierra. Y hala, en casita de nuevo.

Me sucedió algo parecido, en 1976. Con motivo del bicentenario de la Constitución de los Estados Unidos de América tomé un tren en Granada con destino a Barcelona. Tras dieciséis horas de viaje, ya en la ciudad antes llamada Condal, subí a un autobús que me trasladó a París, y de allí, al día siguiente, a Luxemburgo (de excursión, no creas).

Después de un viaje tan largo y cansado, somnoliento y con pelín de resaca asfáltica, puse las plantas de los pies en el Gran Ducado y... ¿qué dirás que fue lo primero que me encontré? Pues a mí mismo e…

Si una tarde de octubre un niño...

Al niño que nunca ha dejado de existir hay que escucharle siempre y dejar que se desenvuelva de vez en cuando. Hay que dejarlo montar en bicicleta, zascandilear por la playa, mojarse las zapatillas en el océano un poco rabioso, huir de las olas, jugar con la arena...

Si no lo escuchas y no le das algún capricho de vez en cuando, el niño se olvida de ti. Y entonces estás perdido, amigo. Lo dice Faramio y lo digo yo. Lo dice la maravillosa Ana María Matute: Los niños que ya no están y que no han muerto, ¿dónde viven?

Esta tarde de octubre, luminosa, templada, uno de ellos estaba localizable. Y cumpliendo con su única obligación: existir.




¿Tan difícil es?

Tenía un pequeño problema con un envío de libros por correo, debido a mi reciente cambio de domicilio. Ayer acudí a la oficina y lo resolví en un santiamén. El jefe de los carteros me dijo, orgulloso y muy satisfecho: "Para que luego digan que Correos funciona mal". "Nada de eso", contesté. "Al revés, si el grado de civilización de un país se mide por la puntualidad de sus trenes y la exactitud de su servicio de correos, España, al menos en este último aspecto, debe de servir como ejemplo a muchos". Y el hombre se quedó más orgulloso y más satisfecho todavía.


¿Tan difícil es que las cartas lleguen a tiempo? No lo es. Todos los días, miles de funcionarios postales se empeñan en demostrarlo.

Y si nuestro servicio de correos funciona por lo general impecablemente, ¿tan difícil es anhelar que todo marche más o menos por parecido camino, similar criterio y semejante sentido cívico sobre la importancia real de cuanto hacemos, nos interesa o nos disgusta?

Si el sen…

El amante de la reina

Una entrada del blog de José Manuel García Marín, como siempre recomendable.


El amante de la reina, de Sixto Sánchez




Porno para mamás

La ley de igualdad, la ley de paridad, la reforma del Código Penal sobre violencia "de género", el mismísimo Ministerio de Igualdad, la inefable Aído, la pizpireta Pajín, las listas electorales paritarias, la criminalización de cualquier actitud machista o "sexista", la obsesión por los derechos de las mujeres, el Día Internacional de la Mujer Trabajadora... ya tanto y tanto más.

Y las 50 sombras de Grey

Yo no lo entiendo. A lo mejor es que he nacido veinte años después y estas cosas ya no se aprendían en los Hermanos Maristas. O a lo mejor es que occidente es la reserva natural de imbécil@s más importante del planeta.

Pero no lo entiendo.


La hermandad de la nieve

Se pueden y se suelen decir muchas cosas cuando se publica una nueva novela. La verdad es que yo me quedo sin palabras, cierro los ojos y pienso en las personas a las que quiero. O, por ser más precisos: las que me quieren. Porque para ellos es mucho más importante que para mí.

Yo he elegido la literatura, y es mi vida.

Ellos, su afecto, me han elegido a mí.

Nunca tendría tanto como para responder a tanta generosidad.

Al final, una novela es un acto de amor o no es nada.