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Mostrando entradas de abril, 2013

Cuerpos y almas

Según la ONG Manos Unidas, “casi 900 millones de personas se acuestan con hambre, lo que es un desastre para la humanidad”. Las cuentas podrían ampliarse a otros novecientos millones de criaturas, más o menos, que se acuestan con hambre por propia decisión, porque se han puesto a dieta para intentar perder los kilazos que les sobran. Lo cual, bien mirado, es otra catástrofe para la humanidad, y no me refiero a la horrenda desigualdad en el derecho a alimentarse que tienen los habitantes del planeta, sino al delirio espantoso de una humanidad hambrienta partida en dos: los que no pueden comer y los que no quieren comer porque en épocas pasadas han zampado demasiado.

La izquierda insostenible

Desde hace muchísimo tiempo los marxistas de manual son capaces de predecir las tremendas crisis cíclicas del capitalismo, pero nunca han podido evitarlas ni ofrecer alternativas reales para superarlas. Cierto es que la izquierda rigurosamente de libro nunca ha ejercido el poder en España (ni necesidad que hay, ni ganas), pero sí lo han hecho los partidos que fundamentan su ideario en un análisis marxista (“materialista“) de la realidad, aunque dicho ideario haya experimentado transformaciones de mayor o menor alcance en función de apremios electorales y otras circunstancias tácticas.

Ciudades

Julio Pascual me cuenta sobre su viaje de fin de carrera,un corto y apasionado crucero por el Egeo. Me emociona (y me desasosiega) la potestad simétrica que en ocasiones renace en la vida. Los lugares que más le han gustado son Estambul y Santorini. No puedo evitar el recuerdo de mi primer viaje a Estambul, hace muchos años y antes de que mi hijo existiera ni en posibilidad, en compañía de una mujer que ya no me amaba y de la que yo nunca estuve enamorado. Nuestra visita a esa ciudad fue una manera tranquila de certificar que no nos queríamos, después de siete años de vivir juntos.

El cascabel del gato

Todo el mundo parece haberse puesto de acuerdo: el sistema no funciona y hay que reformarlo. Reformar la Constitución, el sistema financiero, las relaciones laborales, las bases de la economía de mercado, la composición del Parlamento, la ley electoral, la articulación territorial del Estado, la misma jefatura del Estado (delenda est monarquía, viva la república). Todos de acuerdo, como un consejo de médicos que coinciden en señalar con preciso diagnóstico las dolamas del paciente. Lo malo es que unos sugieren operar de anginas y otros amputar la pierna derecha. Esa es la congoja. 

Otra ciudad, otra esquina del mapa, otro mar...

Sonia y yo empezamos a vivir juntos en Mallorca, hace ocho años. Y al cabo de ese tiempo, después de muchas ciudades, de muchos miles de kilómetros juntos, volvemos a la isla de nuestro primer tiempo. Será una temporada no demasiado larga, lo que dura un verano en el mundo de la aviación: de abril a octubre. Así es y así funcionan las cosas en ese raro universo flotante que habita siempre por encima de nuestras cabezas, por encima de las nubes y del vuelo de los pájaros, de día y de noche, todos los días del año. Un ir y venir que jamás cesa y del que sólo tenemos noticia cuando se escucha el estruendo de un avión que aterriza o despega y que aún invita a levantar la cabeza y mirar arriba, un poco fastidiados por el ruido, un poco nostálgicos del asombro ingenuo de la infancia, cuando un avión surcando el azul era novedad para contarla en casa con entusiasmo. Es la orquesta perpetua de un tráfico incansable que habita donde no pueden vivir los pájaros y del que apenas tenemos noticia…