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Mostrando entradas de mayo, 2014

Pollas en vinagre

De unas elecciones donde no hay voto útil porque tenemos la sospecha de que todo voto es inútil, y con una abstención del 54%, ¿cómo pueden sacarse tantas conclusiones, tantas "enseñanzas"?

Los convencidos han votado lo que les pedía el cuerpo. La gente más sensata, aquellos que meditan el sentido de su voto en función de los intereses reales de su entorno real y no de apriorismos ideologizados (a menudo fanatizados), mayoritariamente se ha quedado en casa. Se habla mucho de la irresponsabilidad de no ir a votar, pero no se valora la responsabilidad de no "votar por votar".

Lo de siempre

Total, que las elecciones al Parlamento Europeo son como un mitin: sólo van y votan los convencidos.
Total, que las habas contadas van de mano en mano: IU le quita votos al PSOE, Podemos a IU (vaya grano que les ha salido), ERC a CiU (listos), y todos ganan aquí.
El papelón del PP y PSOE en Cataluña es curioso.
Andalucía como siempre. No cambia.
UPyD y C's se lo curran mucho, suben ... Pero no acaban de irrumpir.
Los ultraminoritarios ya lo saben ellos.
Hala, a otra cosa.

Metapolítica

Somos más necios de lo que parece. Nos pasamos la vida quejándonos de que los políticos nos manipulan, pero somos nosotros mismos quienes claudicamos ante esa manipulación, violentamos nuestra conciencia y nos rendimos ante la banalidad culpable cuando reducimos nuestro ser al incómodo y por lo general arisco "ser politico". Nos definimos de izquierdas o de derechas como si ser de izquierdas o de derechas (o de enmedio, o de los los lados), diera completo sentido y enriqueciera nuestro yo y engrandeciera nuestro espíritu, y tendemos a un "estilo de vida" conforme a nuestras ideas políticas como el no va más de la virtud tanto personal como cívica. La realidad es por completo opuesta: nadie "es" cuando se empeña en ser un punto en una coordenada.Quien ejerce de izquierda o de derecha desde que se levanta hasta que se acuesta, es una persona demediada, alienada y tristemente empobrecida por la apariencia de las cosas.

Los gatos de Castelldefels

Hay una ética de los principios y una ética de la responsabilidad. La ética del recto obrar conforme a los dictados sentimentales que nuestra razón percibe como "buenos", sin más consideraciones porque los impulsos del corazón pueden llevarnos al error, pero no a la maldad; y la ética que implica necesariamente el análisis y reflexión sobre la responsabilidad de nuestros actos.

Los gatos de Castelldefels son unos grandes beneficiados de la ética de los principios, lo sé por experiencia. También por experiencia sé que cuando la gente actúa "conforme a sus principios" hay que echarse a temblar. A lo largo de la historia no ha existido tirano, déspota, bribón o genocida  que no haya almacenado toneladas de principios en su conciencia. Tantos como para ahogar en motivos emocionales la evidencia de la atrocidad (a veces estupidez culpable), de sus actos. El corazón de esas personas no bombea sangre sino principios, por muy desnortados que sean. Su espíritu no se alimen…

IDEAL, Granada, 15-05-14

La gran belleza (a la segunda)

De acuerdo, he necesitado dos sesiones para hacerme con ella. Lo reconozco. En la primera ocasión me dejé llevar por la potencia y capacidad excluyente de Fellini y Visconti. Sorrentino no es Fellini. Sorrentino no es Visconti. Ramona no es Angélica Huston y Jep Gambardella no es Gustav Aschenchav (más bien me recuerda a Camilo José Cela con treinta kilos menos).

El sueño de Europa produce siestas

A catorce días de las elecciones al Parlamento Europeo, estos comicios despiertan en la ciudadanía el mismo interés que un partido amistoso entre España e Irlanda, previo a la liguilla clasificatoria para el campeonato mundial Sub-21. Hay una sensación de inutilidad como de protocolo, ni necesario ni obligatorio. Un cubrir el expediente para que todo siga igual, continúen mandando los de siempre y Europa permanezca anclada, por algún fatum histórico que nadie ha explicado aún, en aquella utopía a la que en tiempos dulces se llamó sueño, si bien en épocas más áridas se la catalogó de quimera, un imposible o directamente una pesadilla.

La verdadera vocación

Hace unos días, en la celebración del cumpleaños de una amiga, me vi asaltado varias veces por varias personas, todas con la misma pregunta: si me "inspira" o no me inspira vivir en una isla. Inspiración para escribir, se entiende. Igualmente se entiende que las amables gentes que con tanta cordialidad se interesaban por mi grado de licuefacción anímico-literaria con el entorno, son de las convencidas de que un novelista se precipita a su oficio movido inexorablemente por la inspiración, una cosa que no sé lo que es y que sospecho no va a interesarme en lo mucho o poco que me quede por hacer el ganso en este mundo.