Miradas nuevas por agujeros viejos

No conocía este libro-libro de relatos-libro de aforismos de José María Pérez Zúñiga. Ni idea de que había engrosado el catálogo de Páginas de Espuma con estas miradas nuevas, hace casi dos años. El título (que no me gusta mucho), cae ahora de molde: agujeros viejos como vieja es nuestra amistad, como viejo nunca agotado siempre moribundo el oficio de mirar. Libro nuevo que ya no es nuevo. Así son las miradas cuando se pierde de vista a la gente que se aprecia y a los autores que se han estimado desde el primer momento. Cierto, pierdo de vista a demasiados amigos, a algunos autores. Mi culpa. Podría excusarme en aquello de "cada uno en su casa", pero es que nuestras casas están lejos que si mantenemos el principio, al final me quedo más solo que Juanita en su jardín (otro día les cuento esa historia). Por otra parte, creo que en las fechas en que se publicó esta colección de prosas, José María andaba radicalmente occidentalizado, allá por centroamérica (Ecuador creo, ¿o era otro país de esos?); y yo por Tenerife, sin conexión wifi y rogando a los cielos que acabaran de repararme el iPhone. Desastre.


Júbilo: encontrar al José María Pérez Zúñiga, autor, que siempre me ha estimulado más. El que se pone delante de la página y se dice (nos dice): "A ver, ¿esto qué es? Es el escritor que escribe interrogando perpetuo a la escritura, el que convierte cada respuesta en una pregunta: Grismalrisk o bien El juego de los espejos, Rompecabezas... José María Pérez Zúñiga es el único autor que conozco y que ha convertido la reflexión sobre lo literario en la parte necesaria, en realidad la única posible, de la literatura.

En Miradas nuevas..., hay, me parece, una vuelta al rizado de su exacta creatividad. No sé si habré leído bien este libro, pero he tenido la impresión de hacerlo de derecha a izquierda: primero la definición, el breve relato, la sentenciosidad hiriente de cada aserto; después la entrada a ese diccionario de sustantivos y adjetivos (concepto, concepto), que forman el tramado fundamental de las dichas miradas. Es como un ejercicio de pensamiento extremo: resumir una novela en una página, la página en una frase, la frase en una palabra. Resumir el mundo en una palabra (claro está: mágica). Hay tanta racionalidad como magia en este libro. Si leemos el diccionario hallaremos definiciones precisas (obviedad); si consideramos lo definido como consecuencia de la definición, se abre el universo. Emerge el ser y la conciencia da un golpe sobre la mesa: aquí estoy; no sé quién soy pero aquí estoy

Aunque, ya les digo: no sé si he leído bien este libro de miradas nuevas. De todas formas, tal como afirma el autor (por supuesto, a pie de página); "En todos los libros se esconde lo que quieres leer. Y cada lector tiene un único argumento: él".





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