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La mujer del reloj, de Álvaro Arbina

Álvaro Arbina introduce en esta su primera novela publicada ingredientes como el suspense, la historia, aventuras, romance y secretos familiares que dosifica a lo largo del desarrollo de la trama y la convierten en una lectura atractiva, con un ritmo narrativo prácticamente constante, en el que nos encontraremos con muy pocos bajones que ralenticen su lectura. Todo ello contado desde la perspectiva de un narrador universal.

Y es que la vida de este joven protagonista de tan solo 16 años, Julián Aldecoa de Giesler, va a dar un vuelco desde el momento en el que le informan de que su padre ha sido asesinado en extrañas circunstancias, no pudiendo así contarle éste el codiciado secreto que desde hace años protege su familia. Este hecho le llevará a abandonar la Llanada Alavesa en la que vivía para recorrer el país en busca de respuestas, de saber quién o quiénes y por qué lo habían asesinado.

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La hora de Bizancio

Capítulo primero del ensayo Ciberadaptados, de Antonio Manilla, publicado por la editorial La Huerta Grande (2016).





La hora de Bizancio



Tengo para mí que la deseuropeización de Europa la comenzamos nosotros mismos, los europeos, mucho antes de la creación de la Comunidad Económica. Hablar de la caída en desuso de los valores que nos construyeron, probablemente sería atinado si es que creemos que las civilizaciones se erigen alrededor de un ideario. Yo pienso que los valores vienen siempre después de algún otro impulso, como justificación o así, al menos hasta la creación de las filosofías idealistas, que, además de invertir el curso habitual del río de la vida, me parecen por lo general un exceso de optimismo o fe en lo teórico que casi nada más han producido dictaduras y sistemas inhumanos. El motor constructor de Europa, como ocurre con las parejas, pienso que fueron dos: un ansia insaciable de conquista y un anhelo no menor de definirse a través de la diferencia.

En el mundo globaliza…

Una hamburguesa en un McDonald's

A las pocas semanas de conocerla, paseábamos por no recuerdo que ciudad. Se fijó en un McDonald's que brillaba nocturno y pomposo, con sus luces redichas de cafetería americana para niños felices; y como una niña feliz, y hambrienta, me dijo: "¡Qué suerte... Vamos a comer una hamburguesa!"

Diez personalidades tóxicas en Facebook (y cómo librarse de ellas)

Facebook no es un manicomio autogestionado como twitter, pero en materia de gente perturbada, asfixiante, obsesiva y dañina presenta una variedad más que notable. Y una abundancia preocupante. Los usuarios de esa red social tenemos la ventaja de compartir nuestros contenidos con gente que, más o menos, es amiga; es decir: podemos controlar quién ve nuestras publicaciones y a quiénes vemos. Sin embargo, ¿quién no se ha topado, con demasiada frecuencia, con "muros" y biografías atiborradas de sandeces, impertinencias, majaderías, insultos y toda la basura que una mente desocupada y confusa puede generar en una mañana o una tarde de posteos?