Nos, de Miguel Arnas

La novela se titula Nos, y eso es, como suele decirse, una declaración de principios. Se trata de una obra, digamos, ¿coral? ¿O más bien generacional? Las dos cosas a la vez, y más cosas. Nos es toda la gente que hace treinta y tantos años sabía perfectamente y tenía absoluta conciencia de que los años jóvenes de su vida, su tiempo de crisis de maduración sentimental e intelectual, su "meollo" vital, coincidían con la juventud de una sociedad nueva, nacida tras el desmantelamiento del franquismo. Todo es un estreno en esta novela, y al mismo tiempo recae sobre ella la sagacidad narradora de Arnas como el tiempo antiguo, eterno, integrando a los protagonistas-narradores de la obra en ese vínculo indestructible que el pensamiento establece con el ser y al que llamamos "identidad"; a mendudo, "civilización".


Barcelona es la ciudad protagonista junto a los demás actores del drama, un grupo de profesores que a finales de los años 70, tras la muerte de Franco, viven apasionadamente esa época de sus vidas, los grandes cambios que transformaron España, al tiempo que construyen su propio mundo de referencias estables en el terreno de la educación, la historia, la política, la cultura, la literatura...

Lo demás es lenguaje. O mejor dicho: el lenguaje es todo en la novela; en Nos y en cualquier novela, sólo que en Nos se nota más porque Miguel Arnas realiza un ejercicio maravilloso de creación a partir de esa herramienta tan delicada y esencial a lo humano: el lenguaje como expresión del pensamiento, representación de la realidad, interpretación de la experiencia y creador de un mundo completo de referencias morales y estéticas, una gran verdad en sí misma, sin interferencias de ninguna clase ni posibilidad de arbitrio fuera de ese círculo cerrado de valores que él mismo crea. Por supuesto, las alusiones a Joyce son notorias en la novela. Miguel Arnas puede no pecar de lo que quiera, pero sus lectores y amigos nunca le perdonaríamos que pecara de falta de ambición.

El mundo según Nos es Barcelona en la mirada atrás del autor, Es España según los protagonistas de la novela, el mundo según la potencia creadora del lenguaje. No hay más porque, sencillamente, no puede haber más. Un puro deleite de lectura en vivo.

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